Sepúlveda: el “Jardín de la Señora”

Revisando mi archivo he encontrado una fotografía de Sepúlveda positivada en uno de esos papeles marcados por detrás como “carte postale”, lo que me permite suponer que pueda tener cien años.

El fotógrafo tomó el Arco del Azogue visto desde dentro, entre una casa de balcones enrejados, que queda a la izquierda, y un espacio con árboles que se ven altos, creciendo dentro de un recinto cercado con balaustrada de maderas planas, montada sobre un murete en el que unos chavales sentados permiten dar la escala del conjunto.

El espacio ajardinado que se adivina es el jardín de la mansión de los Proaño, conocido en la Villa como “el jardín de la Señora”, un espacio singular dentro del recinto urbano sepulvedano, dada la nota de verdor que concedía a aquel rincón, bifurcación de caminos hacia el Salvador, San Justo y la Peña, cuyo más cumplido ornato viene de las piedras que parecen haber aprisionado el color de la aurora.

2 sepúlveda

Los árboles más a la vista eran acacias –Robinia pseudoacacia-, tras las que, según las estaciones, podían adivinarse un gran nogal –Juglans regia– y un esbelto ciprés –Cupresus senpervirens-. Por el suelo, en la temprana primavera, los narcisos y los jacintos mostraban sus galas a quienes se acercaban a mirar por entre las rendijas de las tablas.

En cualquier momento resultaba un espacio que se hacía notar como remanso de frescor y de sombra.

¿De donde el nombre?

Cuentan  que durante la Primera Guerra Carlista, el general absolutista Juan Manuel Balmaseda, después de haber incendiado Roa, llegó con los hombres de su partida a las puertas de Sepúlveda. Antes de que se produjera el enfrentamiento, la mujer que detentaba la posesión del jardín pidió que la dejaran entrevistarse con el general, un mocetón de Fuentecén quien, al parecer, la había pretendido cuando eran jóvenes.

Accedió Balmaseda que subió a la Villa con sus escoltas y en el jardín de la casa tuvo lugar el encuentro. ¿De qué hablaron? A la mañana siguiente la partida carlista levantó el campo y la Villa no sufrió daño alguno. Desde ese punto, la mujer pasó a ser “la Señora”.

3 jardín señora

No hace mucho tiempo fui a Sepúlveda para visitar el Museo de los Fueros, instalado en San Justo, atravesé el Arco del Azogue y volví a toparme con un “Jardín de la Señora” tan diferente a como lo recordaba de otras veces que pensé haber errado el camino y llegado a un lugar distinto. No. Era que la mansión había cambiado de dueño y el nuevo tuvo el gusto de transformar el jardín haciéndole menos solemne, más grácil y ligero, más alegre. ¿?

Así lo pude ver dirigiendo el visor de mi cámara hacia la rendija existente entre dos tablas.

5 Comments

  1. Hola Juanma. Felicidades por el artículo. Hace unos años este jardín, al que se accede por un paso subterráneo desde el vecino palacio, salvando así la calle, estuvo abierto al público, al haberse reconvertido la casona en un hotel. El hotel ha cerrado y el jardín ha vuelto a quedar en el más absoluto abandono. Lo pude comprobar el pasado mes de diciembre.

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    1. No lamento el abandono pero me queda la esperanza de que el ciprés nuevo que se plantó y algunas otros árboles recuperen devuelvan al espacio el recio carácter que tuvo.

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  2. Era un hermoso y antiguo jardín que, transformado por el mal gusto y el posterior abandono de los nuevos propietarios de la casa , se ha convertido en un triste espacio con árboles caídos y es la misma imagen de la torpeza de los nuevos ricos

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