¿Os acordáis de los olmos/as? (1) La olma de Pedraza

Aquí al olmo le llamaban álamo negro porque la madera de aquel era semejante, en color, a la de éste y de ahí que las plantaciones de olmos recibiesen el nombre de alamedas y no el de olmedas. Pero a los olmos grandes, de grueso tronco y ancha copa todos les llamaban olmas.

La desaparición de los olmos dejó un vacío en nuestro paisaje: era el árbol que moteaba de oscuro el verde tierno de las fresnedas de los sotos; el árbol atalaya al que llegaban, para hacer su nido, las cigüeñas huérfanas de torre; el árbol que durante siglos se plantó, solitario, en la plaza de los pueblos para que cobijara bajo su sombra la risa de los niños y las añoranzas de los viejos; el árbol símbolo que supo de concejos reunidos al amparo de su copa y el que, creciendo junto a los pórticos románicos, dio forma a uno de los más bellos dípticos de nuestra geografía.

olma sta maría riaza

Plaza de Santa María de Riaza. Año 1964, antes de que la iglesia se hubiese restaurado y secado la olma. Bajo su sombra podía congregarse el pueblo entero.

¿Que no os acordáis de ellos? Yo recuerdo muy bien uno, imponente, que había en la alameda de Segovia, tan viejo que estaba totalmente hueco. Cuando recorría con mis hijas por aquel paraje, creado para pasear, me acercaba hasta él, me metía dentro y al salir llevaba alguna chuchería que, decía, el olmo me había dado para ellas. Ni que decir tiene que el juego las encantaba .

Olmo hueco

Con Irene y Alicia jugando a entrar al interior del olmo como si fuese el país de las maravillas.

Otros había también copudos e inmensos. En el atrio de la iglesia de Barbolla había uno espectacular. Se sabía que había sido plantado en 1595 y botánicos de algunos países de Europa vinieron a estudiarlo pues no era fácil encontrar olmos tan longevos y con las dimensiones que tenía en 1904: 9,5 metros de perímetro en la base del tronco y 14,7 metros en el coronamiento. Se secó y como heredero en la fama quedó la olma de Pedraza, vista y admirada por el escritor Eugenio Noel quien, tras haber visto y admirado otras bellezas de la villa, y comentado la fábula de que por allí hubiera nacido el emperador Trajano, se vuelca en elogios sobre ella:

“Pero Pedraza tiene dentro de sus murallas algo que vale más que Trajano el enorme. Y ese algo es un árbol. Y ese árbol es como el castillo: rudo, inmenso, viejo e inmortal. ¿Quien lo plantó allí en el ángulo de la plaza? ¿Quien lo dejó crecer hasta que con su ramaje diera sombra al mercado de los lunes? Es tan viejo que asombra, tan fuerte, que pasma. Muchos hombres abiertos los brazos en rueda de rondelo, no pueden abarcar su tronco. Sus brazos gigantes se abren a colosal altura en tres grandes grupos de ramas, a la manera de la hoja de trébol. Las viejas casas de las cercanías podrían guarecerse en ella sin tocarlos. Su vejez es simbólica. Cuando Pedraza no exista, sin duda la olma seguirá tendiendo sus ramas sobre el vasto sepulcro. Hoy reina sobre la villa, y el castillo, con sus viejas leyendas y fulgurantes historias no vale lo que ella vale”.

Olma Pedraza - Retocada

Lunes, día de mercado en Pedraza. Bajo la olma, gentes, caballerías y mercancías. Fotografía: Museo Zuloaga. Segovia.

No se cumplió el vaticinio. Vinieron, inmisericordes, plagas y enfermedades: la galeruca defoliadora y la grafiosis producida por el hongo Ceratotystis ulmi, taponando los vasos por los que había de fluir la savia, abatieron al gigante en poco días. Se trató de mantenerla viva con podas que redujeron drásticamente su copa.

olma_Pedraza circulada_1963

Primera fase de las podas.

Olma Pedraza ya podada

Segunda fase de las podas.

olma-pedraza-seca.jpg

El tronco, desnudo de ramas, fue aunque por poco tiempo, monumento de la propia olma.

Luego, tras haber aceptado que había muerto, se eliminó todo el ramaje y se dejó, aunque por poco tiempo, que propios y extraños quedaran pasmados ante lo que ya sólo era un gigantesco yo-yo vertical.

El último paso fue descuajarla y poner otro árbol en su lugar.

¡Ah! Al olmo de la alameda de Segovia no lo mató la grafiosis; las hachas municipales llegaron antes .

9 Comments

    1. Todos los árboles tienen un tiempo de vida, corto o largo según las especies, pero la fotografía nos ayuda a recordar a los que desaparecen. Gracias, Alina.

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  1. Yo recuerdo las semillas redondas y planas de los olmos…alguna vez, siendo pequeña, al oir que la grafiosis acabaría extinguiendo estos árboles, pensé guardar semillas para plantarlas al hacerme mayor. Obvio que no lo hice.

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    1. Pero anticipaste la solución pues es la que se está adoptando, recoger semillas de los pocos ejemplares que no sucumbieron y hacerlas germinar. Un beso.

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  2. Es una historia bonita y triste a la vez. Sabía que quedaban pocos olmos, por culpa de sus enfermedades y plagas, pero pienso que podrían volver a plantarse, ya que ahora tal vez existan remedios para combatir a sus enemigos. Son árboles impresionantes que merecen sobrevivir, como cualquier otro árbol, que todos son necesarios. Saludos,

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  3. …y la olma de Armuña, en el centro de la plaza, por la que Armuña era conocido como “el pueblo de la olma”, de la que solo queda alguna memoria fotográfica. Esta tampoco sucumbió por la grafiosis… las obras municipales se adelantaron.

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