Jardines del Alcázar de Segovia. (1) El jardín sobre el río

Frente a la fachada de levante del soberbio Alcázar de Segovia, está la Plaza de la Reina Victoria Eugenia, en el pasado ocupada por una catedral y otros edificios eclesiásticos, que sufrieron grandes daños durante la Guerra de las Comunidades, el año 1521. Sólo se vio libre de ellos en 1816 cuando, reinando Fernando VII, se compraron los terrenos al obispado.

DSC00104

Puerta de acceso a la Plaza de la Reina Victoria Eugenia, cerrada con verja de hierro forjada con el de los fusiles arrinconados al acabar la Guerra de Independencia. 

Así quedó expedita una vasta superficie puesta a disposición del Real Colegio de Artillería que, como puede verse en algunos grabados, la utilizó para que los jóvenes artilleros realizaran prácticas en ella.

1839 Litografía Alcázar - copia_P

La plaza, desembarazada de ruinas, en una litografía anónima de 1838.

Para quitarle tan desolador aspecto y también, acaso, para ganar un espacio de sombra, se trazaron dos paseos arbolados que bordeaban la explanada por el norte y por el sur,  recogidos en planos y fotografías.

1848 detalle plano de Coello
1852 Tenison 1 - copia

Los paseos arbolados en el plano de Francisco Coello (1848) y en fotografía de E. K. Tenison (1852). Fotografía Col. Pajares-Laguna.

Todo cambiaría a partir de 1862, año en el que un pavoroso incendio causó estragos en el alcázar. Los artilleros, que tuvieron que abandonarlo, ya no regresaron a pesar de las obras de reedificación, concluidas en 1896, y de que el complejo pasó a depender del Ministerio de la Guerra. En el plano de Segovia firmado por Joaquín Odriozola el año 1901, en la plaza aparece un jardín, proyectado y realizado por las autoridades militares en el lapso de aquellos cinco años.

Odriozola 1901 plano_SG - copia - copia
Alcazar Copons_Publicar

Arriba. Detalle del plano de Segovia realizado por Joaquín Odriozala en 1901.

Abajo. Una vista parcial del jardín en fotografía de no mucha calidad publicada por Oliver Copons en su Monografía del Alcázar de Segovia.

Era sencillo: entre dos alineaciones concéntricas de árboles, un parterre alargado  y dividido en cuatro partes por dos calles longitudinales y una rotonda central.

El parterre no fue del gusto de todos y el siguiente texto, sacado de las memorias de Joaquín María de Castellarnau, da fe de ello: “Esta plazuela tan poética y sentimental se conservaba todavía como uno de los sitios más plácidos de la ciudad cuando yo lo vi por primera vez, más al presente ha sido profanada con unos jardincillos inadecuados que mejor estarían en cualquier parte”.

Tampoco duró mucho tiempo sin cambios, pues habiendo aprobado las Cortes Españolas erigir un monumento a los héroes del 2 de mayo de 1808, el espacio elegido para su emplazamiento fue aquel jardín, habida cuenta de que tanto Luis Daoiz como Pedro Velarde habían sido alumnos del Real Colegio de Artillería cuando éste tuvo su sede en el Alcázar. La primera piedra se puso el año 1908, centenario de la epopeya, y el escultor Aniceto Marinas, a quien se encomendó el trabajo, pidió, y la petición fue atendida, que se modificase el jardín para que su obra, un conjunto escultórico de gran empeño, alcanzara los máximos realce y vistosidad.

Copia 2

Fotografía en la que aparece el monumento poco después de su inauguración, año de 1910, en medio del nuevo jardín.

Con ello quedó concluido el ajardinamiento del espacio en sus líneas principales por más que, en el transcurso del tiempo, se hayan ido realizando en él diversas intervenciones que lo han convertido en un jardín dominado por los árboles y carente de unidad aunque no de belleza.

Se mantienen los dos anillos de árboles caducifolios de diferentes especies y desigual porte, esto último debido a que, respetando el ciclo natural de las plantas, sólo se reponen los ejemplares del conjunto que se van secando .

Tres árboles, acacia de sombra, acacia de tres espinas y castaño de indias, centenarios.

Hay, por si alguien se detiene a identificarlos: castaño de indias –Aesculum hippocastanum-, acacia –Robinia pseudoacacia-, acacia de sombra –Robinia pseudoacacia var. umbraculifera-, acacia de tres espinas- Gleditsia triacanthus-, sofora –Sofora japónica– y negundo –Acer negundo.

Una intervención del Patronato de Jardines de Segovia, creado en 1948, introdujo coníferas en el parterre, aumentadas luego al ser las elegidas para sustituir a los arbustos que en su día pidió Aniceto Marinas, todos desaparecidos menos una bola de boj.

Para reconocer: Tres cedros –Cedrus x libanotica-, dos abetos del Cáucaso –Abies nordmanniana-, un abeto blanco –Abies alba-, un pinsapo-Abies pinsapo-, y un Abies masjoanni, rareza botánica, híbrido de abeto del Cáucaso y pinsapo obtenido por el viverista catalán Masjoan, de quien recibió el nombre.

Una anécdota del pasado. A quien quiera tomar nota del arbolado no le pasará lo que a mí me pasó cuando, hacia 1970, entré en el jardín con una libreta y un lapicero para hacer un conteo del arbolado. Iba mirando, identificando y apuntando cuando me salió al paso un ordenanza, guía o conserje: -¿Qué hace usted?, preguntó. -Clasifico los árboles, respondí. -Pero está apuntando cosas en esa libreta. Me la tiene que dar. Esto es propiedad del ejército y no se puede apuntar nada.

No se la dí pero me echó con la amenaza de llamar a la guardia civil. ¡Cosas que teníamos que sufrir por vivir en una dictadura!

Monumneto a Daoiz Velarde
DSC00084 - copia

Izquierda. Vista del monumento. Detrás aparece el Abies masjoanni, con la copa bien poblada de conos.

Derecha, el Pinus nigra var. austriaca, en el Parterre de la Casa de la Química.

Más recientemente se ajardinaron tres ángulos de la explanada, dos a la entrada y uno frente a la Casa de la Química, poniendo setos de aligustre que encierran césped, rosales y árboles: dos ciruelos –Prunus pissardi var. nigra-, y dos pinos –Pinus nigra var. austriaca, estos venidos del país alpino con motivo de un hermanamiento escolar. Alrededor del prunus del parterre del NE, se ha dibujado con chamacerasus una corona circular dividida en cuatro sectores, en los que se plantan flores de temporada que ponen su alegre nota de color.

EnAlcázar2 - copia

Detalle del parterre del nordeste, con el tronco del prunus rodeado por la corona circular dibujada con chamacerasus y llena de flores de temporada.

El conjunto es delicado y el paseante no debería pasar deprisa, como hacen casi todos los visitantes del Alcázar. Según la estación, uno puede quedar prendado del esgrafiado que dibujan el hielo y las ramas desnudas de los árboles; del florecer de los castaños de Indias; del brillo de las gotas de rocío en los pétalos de las rosas o del contraste del verde del césped con el intenso amarillo de los tagetes.

Y recordar que por aquí anduvo el poeta:

En un jardín te he soñado

verde, Guiomar, sobre el río;

jardín de un tiempo, cerrado 

con verjas de hierro frío.

5 Comments

  1. Hay espacios en blaco entre laqs descripciones, y no hay fotografias, no sera que faltan. Saludos Juan.

    -Así era Juan, que estaba sin acabar, pero ya se puede leer entera.
    Gracias por avisar, por leer y por comentar.

    Un saludo
    Juan Manuel

    Me gusta

    1. Gracias por venir a este paseo, Susana. Solo que no son los jardines (aunque lo ponga en el título) sino un jardín. Ya vendrán los otros.
      Bienvenida y gracias por el comentario

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s