El Encinar de Saldaña de Ayllón

Yendo hacia el nordeste de la provincia de Segovia, donde disminuye la altitud y los robles van cediendo espacio a las encinas, se encuentra el encinar de Saldaña de Ayllón, unas pocas hectáreas de terreno con abundancia de cantos rodados pobladas de Quercus ilex var. Ballota, encina si es ejemplar adulto, chaparra o chaparro si joven.

Es un espacio para conocer, para adentrarnos en él y recorrerlo sin prisas, lo que permite toparse con ejemplares tan notables como lo fue la Encina de los Canchales.

ENC Canchales_0002
Encina canchales 1

Cuando, con la ayuda de Andresín, el hijo de un amigo, la medí en 1970, obtuve estos datos: 5 metros de perímetro de tronco, 12,5 metros de perímetro en el abultamiento de las raíces y 68 metros de perímetro de copa. La imagen en color se tomó 10 años más tarde. Ya no existe.

Las encinas pocas veces se presentan con formas gregarias y uniformes pues, además de los rasgos comunes que las identifican como especie, tienen otros que las individualizan, dependientes del medio en el que se han desarrollado y de la acción de los hombres.

Estos casi nunca les dejaron muchas alternativas, relegándolas a las tierras más pedregosas y pobres, ofreciendo sus retoños a los dientes de las cabras y esculpiéndolas con sus hachas, cortando sus ramas finas para fabricar mangos de herramientas y las gruesas para hacer que aumente su producción de bellota y obtener leña, demandada por su gran capacidad calorífica.

Los pocos vecinos que viven en Saldaña se sienten muy orgullosos de su encinar, por lo que es y porque es una herencia que sus antepasados supieron conservar.

Esta es la historia que me contó mi madre: Un proyecto de ley presentado a las Cortes por el Ministerio de Fomento en un ya lejano 1855 proponía la enajenación de todos los montes públicos, ya fueran del estado, de las comunidades o de los ayuntamientos. Se vivían años de liberalismo y nada debía oponerse a la libre posesión individual de la tierra.

Aquel proyecto, que atacaba usos seculares, encontró dura oposición y sólo fue aprobado por ley de 1 de mayo de 1855, cuando se consiguió que quedaran exceptuados de venta ” los montes que convenga conservar”.

El encinar de Saldaña no figuraba entre las excepciones y salió a subasta. Los vecinos, que desde siempre lo habían venido explotando comunalmente, como bienes de propios, acordaron comprarle, aportaron caudales y comisionaron a uno de ellos para que se personase en la subasta y pujase en nombre de todos.

El comisionado metió el dinero en  unas alforjas, se las echó al hombro y caminando 18 leguas, unos 90 kilómetros, llegó a Segovia con tiempo suficiente para participar en la subasta. Se inició ésta, pujaron quienes quisieron hacerlo y cuando el subastador iba a cerrarla, el labrador de Saldaña, un bisabuelo de quien esto escribe, levantó la voz y dijo: “Un real más”.

Se agitó el público y se reanudó la subasta, con los asistentes mirando de reojo al hombre de no muy buen aspecto que volvió a quedar en atento mutismo del que salió justo antes de que se diera el tercer mazazo, mejorando la última oferta con “Un real más”.

Aquello parecía ir en serio. “Ese palurdo se ríe de nosotros pero como no tenga fiador, y por las pintas no parece tenerlo, se va como vino”, oyó el hombre que comentaron en la mesa. Continuó la subasta y como a la tercera va la vencida, a la tercera vez que subió “un real más”, le adjudicaron el encinar.

Cuando se acercó a la mesa para cubrir las formalidades escuchó la pregunta de marras: “¿Tiene usted fiador?”. Su respuesta fue rotunda: “Aquí no hay más fiador que mis alforjas”, dijo. Puso sus alforjas sobre la mesa haciendo sonar los reales que había dentro y sacó la cantidad ofrecida.

Hotel Rural El Caz del Molino

El encinar es un icono para Saldaña de Ayllón. Panorámica en fotografía reciente publicada en Internet, que para hacer atractivo su anuncio utiliza el Hotel Rural El Caz del Molino.

El encinar se dividió en dos partes, una para la colectividad y otra, subdividida en lotes, para los vecinos que, mediante sorteo, recibieron “una suerte” o “dos suertes”, según el dinero aportado por cada uno, 3.000 ó 6.000 reales.

Y así se conserva: la parte común es un monte adehesado, con encinas de grueso tronco y amplia copa, bastante alejadas unas de otras, lo que permite un pasear cómodo, contemplando su señero porte, absorbiendo  la calma que trasmiten, acaso porque en su copa cenicienta nada brilla , ni su verdioscura fronda ni su flor verdiamarilla (Machado dixit).

Encinar saldaña
Encinar saldaña

Otra vista del encinar de Saldaña en pleno verano, con las copas, más cenicientas que nunca, resaltando sobre el tapiz del pobre pasto agostado.

Las suertes de los vecinos, hasta ayer explotadas en monte bajo para obtener leña, hoy son una maraña impenetrable de hojas pinchudas, a las que sólo por los caminos que las cruzan puede uno acercarse.

Al ritmo que va la despoblación de estas tierras, las prácticas que en el encinar se desarrollaban pronto no serán ni recuerdo: La electricidad y el gas han hecho que la leña apenas tenga demanda; no hay ovejas ni cabras que puedan ser echadas al monte para que lo aclaren; como no se recogen las bellotas con las que se completaba el engorde de los cochinos justo antes de que fueran sacrificados, se perdió aquel inconfundible ruido, tableteo del monte, que hacían las varas con las que los hombres golpeaban las duras ramas del árbol para que cayeran los frutos…

Y como no hay niños, nadie subirá a las encinas para coger mielera, una golosina que las abejas depositaban en sus hojas, o para buscar nidos de picaza, operaciones que casi siempre se saldaban con arañazos y desgarrones en la ropa. Nadie tampoco llenará de risas el encinar jugando a acercarse a la menor distancia posible al chotacabras que empolla sus huevos mimetizado entre los guijarros y los gamones, planta esta, Asphodelus albus, que salpica, muy espaciada, la rala pradera.

Flor de gamón - copia

Flor del Asphodelus albus, gamón o, para los naturales de la zona, gamoneta.

Encina Orejana - copia

¡Cuantos arañazos no habrán dado las ramas de esta encina centenaria!

Se pierden unas tradiciones y otras se ganan. En torno de estas encinas matriarcales (Unamuno dixit), no es raro que se congreguen los vecinos para realizar algunas actividades comunitarias. Más de 60 personas, cobijadas bajo la sombra de la amplia copa de la Encina Grande, pueden participar en una comida de hermandad. Tendrán un menor aprovechamiento, pero no han perdido la capacidad de crear vínculos.

Saldaña8 - copia - copia
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Llegando a las mesas preparadas para acoger a los participantes en una comida que se verá amenizada con charlas evocadoras de un pasado, seguro que no mejor, pero sí añorado.

15 Comments

  1. Habrá que buscar una ocasión para perderse en tan bonito encinar. Cuando yo era pequeño buscábamos la madera de encina verde, fácil de trabajar, para tallar el chite, en aquellos años en que este juego era tan popular. Santiago

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    1. Veo que hay cosas que a mí se me escapan mientras que tú las mantienes muy vivas en la memoria. En alguna entrada tendré que hacer mención de esto. Gracias por leerme. Un abrazo.

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  2. Magnífico encinar. Hace poco estuve recorriendo la Cañada Real Soriana Occidental por la zona (ahora con mojones y carteles de señalización). Bueno para alguna setas. Otra buena entrada por una Segovia más verde. Gracias Juan Manuel.

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  3. Ya es la 5ª entrada que he enviado. Seguiré en la misma línea, apuntes, vivencias, descripciones…, para que la gente que pasa al lado de los árboles, los mire al menos. Un saludo.

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  4. Me apasionan los árboles y siento que faltan en todas partes, en las ciudades, en los descampados, en las urbanizaciones… Por eso me ha gustado tanto esta entrada y su amena forma de contar la historia de las encinas por esas tierras. Gracias,

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    1. Seguiré enviando pequeños textos con imágenes. Espero que os gusten y que todos pasen junto a los árboles mirándoles con atención. Y que planten si pueden hacerlo.

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    1. Todo salía de ella y el hombre funcionaba al ritmo que ella y las estaciones marcaban, para aprovechamientos o diversiones. El de hoy es otro mundo.

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  5. Quería decir que qué poco sabemos apreciar la tierra ahora (los humanos en gneral)… Tú siempre la has querido y defendido… gracias por este blog y tu dedicación a la naturaleza! creo que eres ecologista desde antes que se inventara el término.

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